Revisión del Libro: Tu Perro Piensa y te Quiere

¿Quieres aprender sobre razas de perros?

Hace unos meses publicamos un vídeo en nuestro canal de YouTube sobre el libro «Tu perro piensa y te quiere: Entrenar perros no es como te lo habían contado«.

En el vídeo hicimos un breve resumen de los puntos más importantes sobre los que habla el libro.


Pero hemos decidido escribir un artículo detallando más su contenido.

Está orientado a todas aquellas personas que estén interesadas en el entrenamiento de perros. Para cualquiera que desee saber más sobre el apasionante mundo de la etología canina.

Y dejamos este enlace si te interesa aprender qué es el adiestramiento canino cognitivo emocional.

¿Crees que tu perro piensa y te quiere?

Carlos Alfonso López García es autor del libro «Tu perro piensa y te quiere» y del blog La Caja Verde.

En el mundo del adiestramiento es una persona muy conocida debido a su trayectoria profesional. Es director ejecutivo y responsable del área formativa de la empresa de adiestramiento y formación EDUCAN.

En el año 2003 escribió otro libro titulado «Adiestramiento canino cognitivo-emocional» donde explicaba las bases de esta forma de entrenar perros.

En nuestras sesiones a domicilio de adiestramiento canino en Valencia adiestramos perros en cognitivo-emocional.

Aunque «Tu perro piensa y te quiere» tiene un nombre muy comercial es un libro con un enfoque claramente técnico. Hay que tener muy presente que contiene muchas definiciones y explicaciones técnicas.

Toca de forma muy profunda los conocimientos que se tienen en la actualidad sobre los perros en el ámbito científico. Al fin y al cabo es un libro sobre etología canina aunque el título aparente ser una novela o una lectura sencilla.

Recomendamos este libro, entre otros libros sobre adiestramiento canino, a personas realmente interesadas en adquirir conocimientos profundos sobre etología canina.

Si tu objetivo es aprender de verdad todo lo que se sabe sobre los perros, ¡no te decepcionará!

El enfoque de este libro es completamente diferente al de otros, ya que ve al perro desde cuatro dimensiones. Estas son la física, la emocional, la cognitiva y la social.

Por tanto es un enfoque novedoso y diferente al que ha perdurado durante años. Pero antes de entrar a hablar con más detalle sobre cada una de estas dimensiones es fundamental sentar una bases.

Bases del libro

Lo primero es conocer mejor la relación entre el perro y el lobo. ¿Son la misma especie? ¿O especies completamente diferentes?

Sobre las diferencias entre perros y lobos ya hablamos en el blog.

Conociendo más sobre los lobos y su relación con los perros tendremos una base más sólida para poder saber más sobre nuestros mejores amigos.

Otro concepto fundamental para poder hablar con seriedad sobre etología canina es la epigenética. Esta palabra tan rara hace referencia a la influencia de los genes y el ambiente.

Por tanto vemos que la genética no es algo tan rígido como nos han dicho durante todos estos años.

Un ejemplo claro son unos ratones que dependiendo de la temperatura ambiental en el momento en el que nacen, se activa el gen del pelo corto o el del largo. Este pelo se mantendrá sin más cambios a lo largo de su vida.

Es decir, se activan unos grupos de genes u otros en base al ambiente. ¡Asombroso!

¿Y qué hay sobre las hormonas y las feromonas? Ambas son sustancias químicas que segregan los perros, pero la diferencia entre ambas es notable.

Las hormonas producen cambios en el comportamiento del propio individuo, pero las feromonas ocasionan esos cambios de comportamiento sobre los otros individuos.

Es fundamental conocer esto porque tiene mucha relevancia en las interacciones entre perros.

carlos alfonso lopez garcia adiestramiento cognitivo emocional

A lo largo del libro se habla mucho de los estímulos. ¿Qué son?

Pues todo aquello tanto del ámbito interno (dolor, pulsión, etc) como del externo (ambiente) que es percibido y puede cambiar el comportamiento de un perro, aunque no necesariamente lo haga.

Y por último el concepto de ACT: Análisis del Comportamiento Tetradimensional. Lo que se busca es poder analizar el comportamiento asignándole valores en las cuatro dimensiones.

¿Os acordáis que antes hemos hablado de las cuatro dimensiones del perro? Pues vamos a explicarlas de forma detallada.

La dimensión física

En este apartado vamos a hablar mucho sobre la fisiología del cerebro, ya que todo lo relativo a instintos y aprendizaje empieza allí.

Para entenderlo todo mejor vamos a empezar explicando qué son las redes neuronales y los sistemas funcionales. Lo primero hace referencia a los recursos de los que dispone un perro para hacer frente a las diferentes situaciones que se encuentra en su vida.

Con las diferentes experiencias que vaya viviendo se irán formando redes neuronales nuevas que le permitirán afrontar situaciones diversas. El objetivo es que pueda salir victorioso de estas y sea un perro competente.

Pero no todas las redes neuronales se crean mientras un perro va aprendiendo de las experiencias.

Los sistemas funcionales son aquellas redes neuronales de las que dispone un perro de forma innata. Es decir, no son el resultado del aprendizaje.

Algunos sistemas funcionales están relacionados con los instintos (tendencias de conducta innata), otros con buscar comida, los relativos a las capacidades sociales, también cognitivas y de gestión de emociones, etc.

Es decir, un perro al nacer ya viene con cierta información en las redes neuronales.

Otro concepto importante en la neurofisiología son los neurotransmisores.

Son sustancias químicas que liberan las neuronas cuando son estimuladas para actuar sobre otras neuronas. Estos neurotransmisores son los encargados de transmitir información por el cerebro.

También se habla en esta dimensión de la emoción y la cognición. Mucho se ha puesto de moda últimamente las capacidades cognitivas de los perros, aunque pocas personas pueden definir lo que es la cognición.

Pero lo realmente relevante a tener presente es que emoción y cognición no son contrarios como se había pensado, sino complementarios. Actúan de forma sinérgica para determinar el comportamiento del perro.

Más adelante hablaremos de forma más extensa sobre la cognición canina.

Las redes neuronales y la orografía del cerebro

Volviendo a las redes neuronales, podemos diferenciar aquellas cuyo función es que un perro haga algo y las que cuando se activan causan que un perro opte por dejar de realizar una acción.

Ambas redes neuronales han de ser estimuladas y no únicamente las correspondientes a realizar acciones.

adiestramiento cognitivo emocional

Siguiendo con el tema, también existen redes para gestionar aversivos, y no únicamente apetitivos. De hecho para una gestión saludable de las emociones cualquier perro debería poder gestionar estímulos y situaciones aversivas, ya que se las va a encontrar en su día a día.

Meter a nuestro perro en una burbuja de cristal donde solo se producen situaciones agradables no es una buena idea para su salud emocional.

Muy relacionado con el aprendizaje aparece el concepto de imagen mental. Son representaciones analógicas de experiencias a las que el perro les asigna un valor emocional.

Es fundamental que en las sesiones de adiestramiento nuestro perro nos tenga presente en esa imagen mental para potenciar sus capacidades sociales. Sino podría ocurrir que solo esté pendiente de los premios y nosotros seamos invisibles.

Siguiendo con los aprendizajes hablamos de los pre-asociativos. Estos son la habituación, sensibilización, generalización, discriminación y jerarquía de la percepción.

Por último en la dimensión física se habla de qué es lo que perciben los perros y cómo lo perciben  (umwelt) a través de sus sentidos físicos. El mundo que ellos perciben no es el mismo que percibimos los seres humanos.

La dimensión emocional

Obviamente en este apartado se habla de forma amplia sobre las emociones. Lo primero es entender qué es una emoción.

Es un estado interno provocado por un estímulo, contexto o situación con la peculiaridad de que se produce de forma involuntaria e inmediata. Un perro no decide tener emociones, son involuntarias.

Las emociones son las que provocan cualquier comportamiento pero también sirven para evaluar si esa conducta ha finalizado con éxito.

Ahora que hablamos de emociones aprovechamos para hacer hincapié en la definición de reactividad. Es cuando la mayoría de las respuestas que da un perro son puramente emocionales y no cognitivas.

Por ejemplo si un perro con miedo huye en la mayoría de las ocasiones de ciertos estímulos, cuando podría no retroceder o acercarse a interactuar. O en el caso de la agresividad cuando se lanza hacia otro perro sin valorar otras opciones.

Podemos dividir las emociones en primarias o especializadas.

La primeras son comunes a muchas especies animales y entre ellas están la tristeza, alegría, ira, miedo, etc. Y entre las especializadas la ansiedad, agresividad, optimismo, etc.

¿Y qué es la inteligencia emocional? Pues es cuando utilizamos las emociones a nuestro favor y por tanto con fines adaptativos, para de esta forma llegar a ser más felices.

Hemos visto que la emoción es lo que provoca el inicio de una acción. Pero para que la conducta se mantenga hasta alcanzar un objetivo mental donde claramente hay voluntariedad por parte del individuo se necesita algo más: motivación.

Eso es lo que provoca que el comportamiento continúe hasta alcanzar un fin prefigurado, en el que hay una previsión mental.

Dentro de la motivación podemos diferenciar la intrínseca de la extrísenca. En la primera lo satisfactorio es realizar el propio comportamiento y en la segunda se realiza con el fin de conseguir algo externo (comida, pelota, etc).

adiestramiento cognitivo perros

Los perros son muy emocionales

Hay que tener presente que los llamados instintos (tendencias de conducta innata) de los perros tienen mucho que ver con la motivación intrínseca.

Es decir, cazar ya es de por sí agradable para un perro aunque no consigan alcanzar a la presa. Por eso es tan difícil hacer un cambio de comportamiento de conductas muy motivadas.

En esta dimensión de las emociones tenemos que hablar de la calma. Al fin y al cabo es un estado emocional que se experimenta de forma agradable y que se caracteriza por la ausencia de comportamientos.

¡También hay tiempo para relajarse!

Y qué decir del estrés…. Se ha hablado mucho de este tema, aunque no siempre de forma rigurosa. Por eso vamos a tratar este punto fundamental.

El estrés es un proceso interno que hace que el perro se active para adaptarse a una situación. Esto es crítico para cualquier ser vivo ya sea para huir de un depredador, buscar comida, etc.

Hay que diferenciar eustrés de distrés. El primero se experimenta de una manera agradable y el segundo de forma desagradable. Pero ambos son funcionales y beneficiosos.

Lo patológico no es experimentar distrés, como afirman muchas personas, sino la mala gestión del estrés. Esto es importante aclararlo ya que hay mucho mito al respecto.

El estrés bien gestionado no es problemático, de hecho es totalmente adaptativo.

Con esto cerramos todo lo relativo a la dimensión emocional y pasamos a la siguiente.

La dimensión cognitiva

Llegamos al punto donde tenemos que explicar lo que es la cognición.

Para que exista cognición se deben cumplir dos requisitos:

  1. procesado de la información
  2. representación mental.

Para que se entienda mejor qué es procesar la información vamos a ver un ejemplo.

Si vas conduciendo y otro coche se aproxima mucho por un lado, desplazarás tu coche para evitar el golpe. Has hecho uso de la cognición para manejar la situación.

Antes hemos hablado de los aprendizajes pre-asociativos, ahora le toca el turno a los asociativos.

Dentro de estos nos encontramos con el condicionamiento clásico (también llamado respondiente o Pavloviano) y el condicionamiento operante (también llamado instrumental).

Para no dar una definición muy técnica de condicionamiento clásico, vamos a intentar explicarlo de una forma más sencilla. Se produce este aprendizaje cuando un estímulo neutro pasa a estar condicionado al presentarse junto a otro que provoca una respuesta.

adiestramiento cognitivo emocional canino

Un ejemplo muy famoso es el experimento de la campana de Paulov, aunque realmente era un metrónomo.

En él se vió que un acto involuntario como es salivar ante la comida podía ser condicionado al sonar de forma simultánea el metrónomo junto a la aparición de la comida. Más adelante solo con el sonido del metrónomo se provocaba que un perro salivara aún sin estar presente la comida.

En cambio en el condicionamiento operante o instrumental se estudia la relación entre estímulos y comportamientos. Más concretamente respecto a la aparición, aumento o disminución de la frecuencia de la conducta.

Hay cinco formas de aprender en el condicionamiento operante:

  • refuerzo positivo
  • castigo positivo
  • castigo negativo
  • refuerzo negativo de escape
  • refuerzo negativo de evitación

La cognición tiene todo que ver con el aprendizaje, ya que es una de sus principales funciones. En otro artículo hablaremos de estas formas de aprender detallando cada una de ellas.

¿Tu perro piensa? La cognición canina

A parte del condicionamiento clásico y el operante existen más formas de aprendizaje. Entre ellas está el aprendizaje espacial, temporal, social (por imitación), formación de conceptos, solución de problemas, etc.

Y dentro de la dimensión cognitiva no podemos dejar de lado el concepto de expectativa, permanencia de objeto y formación de conceptos.

La expectativa es un proceso cognitivo que hace que el perro prevea que va a suceder algo en base a sus experiencias pasadas. Por tanto podría decirse  que la expectativa activa el sistema cognitivo.

La formación de conceptos hace referencia al conjunto de características de un objeto que son necesarias conocer para poderlo clasificar en una categoría.

La permanencia de objeto es una capacidad que tienen los perros y otras especies de saber que un objeto está en un cierto lugar aunque no se pueda percibir por los sentidos. Por ejemplo, si una persona que estás observando pasa por detrás de un árbol sabes que está justo al otro lado aunque no la veas.

En este caso se ve claramente que se hace uso de los mapas mentales.

Pero también la intención implica claramente cognición, ya que es la disposición de un perro a tomar un cierto rumbo a la hora de realizar un comportamiento. Con un ejemplo lo verás más claro.

Si tu perro ve a otro perro jugando con otros canes y quiere interactuar con ellos, cuando los mira ya sabes que tiene intención de dirigirse hacia allí. ¡Eso es la intención!

Y aunque sea un concepto un poco enrevesado, también tenemos que hablar en este apartado de la teoría de la mente. Realmente no es tan complejo, se podría explicar como un «yo pienso que tú piensas«.

tu perro piensa y te quiere

Es decir, que un individuo se imagina que otro está pensando.

En seres humanos se ve muy claro, ya que puedes deducir que otra persona está pensando algo sobre la ropa que llevas o lo que va a decir, por ejemplo.

Pero en perros también se ha comprobado que existen niveles de teoría de la mente, tanto respecto a otros perros como hacia las personas. Es decir, ellos saben que tienes la intención de hacer algo.

Sorprendente, ¿no?

La dimensión social

Y por último vamos a hablar del área social. Es un dimensión del mundo canino sumamente interesante y donde los últimos años se han hecho descubrimientos muy interesantes.

Lo primero sería definir qué es un animal social. Pues es aquel que convive, se relaciona e interactúa con otros individuos típicamente de la misma especie.

Aunque en el caso de los perros, que son claramente sociales, pueden relacionarse y convivir con otros animales de otras especies. Ya sean gatos, loros, cobayas, caballos, cabras, vacas, etc.

¡Su capacidad de relacionase con animales complementamente diferentes es increíble!

También lo son sus capacidades emocionales, entre las que están el apego, el afecto, la amistad y el enfado.

En el apego dos individuos se sienten bien cuando están juntos, pero en cambio experimentan emociones negativas al separarse. El afecto es una interacción satisfactoria y placentera entre individuos del mismo grupo social, y la amistad va todavía un paso más allá

Y por último el enfado es útil para poner límites entre individuos del mismo grupo social, de forma que la convivencia sea posible.

La empatía no es una emoción social exclusivamente propia de los humanos, los perros también la experimentan. Ellos también pueden reconocer los estados emocionales de otro individuo y actuar de forma diferente como respuesta.

¿A quién no le ha pasado estar triste y que su perro se acurruque a su lado? Esta situación es una manifestación clara de que existe la empatía en perros.

Ahora hablemos de la comunicación; es decir, de la emisión de señales por parte de un individuo que cambian la forma de comportarse del otro. La comunicación puede ser voluntaria o involuntaria.

Tipos de señales comunicativas

Si es voluntaria el individuo que emite las señales lo hace de forma intencional y busca que el otro lo entienda. Pero si es involuntaria realmente no busca comunicar nada, aunque el otro perro perciba la información y actúe en consecuencia.

Un ejemplo del primer tipo de comunicación sería invitar a otro perro a jugar. Y del segundo tipo cuando experimenta miedo y esta emoción es reconocida por otros individuos causando que se pongan alerta.

Ya que hablamos de comunicarnos explicamos brevemente en qué consiste la ritualización. Es cuando un comportamiento pasa a convertirse en una señal.

Todos hemos visto a perros que levantan los belfos y arrugan el morro como una señal para que el otro perro se aleje y lo deje en paz, ¿no?

Eso es una ritualización. Y  es totalmente adaptativo y evita una agresión real.

Dentro de la señales sociales podemos diferenciar, como hemos visto antes, las intencionales de las no intencionales. Las primeras las clasificamos en afiliativas y agonísticas, subclasificando estas últimas en señales de amenaza y apaciguamiento.

No te preocupes por los nombres técnicos, ahora pasamos a explicarlo mejor.

Las señales afiliativas son las que indican que un individuo pertenece a un grupo social. Promueven la cohesión del grupo y el intercambio afectivo entre sus miembros.

Pero también son necesarias otro tipo de señales a la hora de comunicarse.

tu perro piensa y te quiere entrenar perros

Las señales agonísticas son aquellas que aparecen en situaciones conflictivas. En estos casos mayormente se ritualiza la confrontación para evitar una agresión real con las posibles consecuencias negativas de la pelea.

Como hemos dicho, dentro de las señales agonísticas están las de apaciguamiento y amenaza.

Las capacidades sociales de los perros son sorprendentes

Las de apaciguamiento tienen como función evitar el conflicto y facilitar la vuelta a la calma.

En cambio las de amenaza son para expresar enfado y poner límites sociales, aunque hay que tener muy presente que su función es evitar los problemas y no provocarlos.

Entre las señales sociales no intencionales tenemos las llamadas conductas de bienestar, como tumbarse en espacios abiertos y panza para arriba o revolcarse en la hierba. Ponen de manifiesto que un perro es feliz y se siente a gusto.

Y las de desplazamiento consisten en una forma de autogestión en situaciones que al perro le resultan incómodas. En esos momentos olisquea, bebe agua, etc.

Otro punto fundamental en esta dimensión es el aprendizaje social. Un perro obtiene información y realiza conductas a través de la observación e interacción con otros individuos.

Todos conocemos a perros que han aprendido a ladrar para pedir algo o han empezado a perseguir corredores porque otro perro amigo suyo lo hacía.

Existen múltiples procesos de aprendizaje social. Algunos de ellos son la imitación, deixis (señalamiento), copiado de estímulo, copiado de localización, etc.

Por último vamos a hablar de la importancia de la educación.

Al fin y al cabo un perro educado es aquel que es capaz de desenvolverse de forma correcta dentro de un grupo social. Por eso consideramos más relevante la educación canina que el adiestramiento, ya que permite que la convivencia sea agradable.

En la educación de un perro se deben incluir algunos puntos fundamentales como es el autocontrol, fomentar una correcta gestión de aversivos y ni desprotegerlo ni sobreprotegerlo.

Y con esto acabamos la dimensión social.

Planteamientos éticos entrenando perros

Anteriormente hemos hablado de que en esta propuesta para entrenar perros trabajamos con las cuatro dimensiones. A lo largo del texto las hemos ido explicando.

Y aquí es donde entra en juego el concepto de Intervención Tetradimensional en el Comportamiento (ITC).

Partiendo de la base del estudio de esas cuatro dimensiones mediente el Análisis Tetradimensional del Comportamiento (ACT), podemos intervenir en el comportamiento del perro para modificarlo.

Es decir, ITC hace referencia a tratar los problemas de conducta de un perro teniendo en cuenta estas cuatro dimensiones. Es un enfoque más completo que la tradicional clasificación por categorías, donde se determina de forma muy estricta el problema en base al comportamiento observable.

carlos alfonso lopez garcia libros

Trabajando con ITC y ACT vamos más allá de la conducta.

Vemos cómo está el perro tanto en la dimensión física, emocional, cognitiva y social. Obviamente este enfoque es mucho más completo.

Al final del libro se hace hincapié sobre los planteamientos éticos a la hora de trabajar con perros. Pero no enfocando estos planteamientos desde un punto de vista puramente emocional, sino técnico y científico.

Entre estas premisas se incluye como punto fundamental el uso de motores sociales.

Es decir, hay que aprovechar las capacidades sociales y afectivas de los perros haciendo que el perro vea el entrenamiento desde un punto de vista social y no meramente para conseguir un refuerzo.

No potenciar estas capacidades afectivas es un error.

Últimas reflexiones

Por otro lado es crítico enseñarle a un perro a gestionar estímulos aversivos de baja intensidad.

En su día a día va a encontrarse con estímulos de este tipo. Por tanto debemos enseñarle a gestionarlos correctamente para que su salud emocional no se vea afectada cuando se los encuentre.

Cuando se intervenga en el comportamiento de un perro a través de la ITC se utilizará la intervención menos invasiva, siempre que no derive en un tratamiento muy largo.

Hay perros que se encuentran en estados emocionales muy degradados y nuestra ITC debería ser más invasiva si eso hace que se recupere antes.

Un ejemplo sería un perro con fobia, donde si somos muy poco intervencionistas el tratamiento se puede llegar a alargar muchos meses. En este caso el autor del libro considera que el tratamiento debería más invasivo para acortar el sufrimiento del perro.

Y la última premisa hace referencia a que cualquier entrenamiento debería mejorar la calidad de vida del animal.

Tiene que disfrutar de esa actividad, que le permita alcanzar un buen estado emocional, que sea motivamente, que le haga más competente en algún área de su vida, etc.

Es decir, trabajaremos a favor del perro.

Esperamos que nuestro resumen del libro «Tu perro piensa y te quiere» de Carlos Alfonso López García te haya gustado y te aporte valor. Y agredecemos enormemente al autor que haya revisado este texto.