Castigar a tu Perro NO es lo que Piensas

¿Quieres aprender sobre razas de perros?

Cada vez está más extendida la idea de que los castigos para perros no funcionan porque hay que hacerlo muchas veces.

Y que solo se debería utilizar usar el refuerzo positivo.

Suele ser un comentario habitual en los círculos de educación en positivo. Pero hay que detenerse a pensar si esta afirmación realmente es verdad.

los castigos no funcionan

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es la definición de castigo.

A partir de este punto podremos valorar de forma objetiva si esta afirmación es realmente cierta o no.

Castigo para perros

Es todo aquello que disminuye la probabilidad de emisión de una conducta.

Partiendo de esta definición ya te das cuenta de que SOLO se puede considerar que algo es un castigo si disminuye la frecuencia de aparición de un comportamiento.

¿Y qué pasaría si esto no sucede? ¿Entonces significa que los castigos no funcionan como afirman algunos profesionales del mundo del adiestramiento?

Pero antes vamos un paso más allá.

¿Qué es un aversivo?

Es aquello que genera rechaza en un perro, algo que prefiere evitar.

Algunos ejemplos son frío, calor, tensión en la correa, mucho viento, un collar ajustado, etc.

Podríamos decir que un aversivo es algo que le resulta molesto, aunque no tiene por qué implicar dolor. Pero debido a esa molestia el animal prefiere evitarlo.

Volviendo a lo que comentábamos previamente sobre el castigo. Si no funciona es porque no es un castigo.

Por definición NO puede no funcionar. Por tanto sería un aversivo, algo molesto para el animal.

Pero no ejerce una influencia tal como para disminuir un comportamiento en el animal.

castigar a mi perro

Por tanto vemos que la afirmación inicial es absurda.

Repetimos de nuevo este concepto porque es importante: un castigo no puede no funcionar.

Existe una definición operativa y eso implica que tiene que cumplir la premisa que lo define.

No podemos saltarnos la condición que se presupone en la definición y afirmar que no funciona. Hacer esto no tiene ningún sentido.

Tipos de castigos

Las personas que realizan esta afirmación lo que buscan es evitar el uso del castigo para abogar por el bienestar del animal.

Lo que sucede es que se tiene el concepto de que implica el uso de violencia. Por eso se quiere evitar.

Pero esta idea es errónea.

Existen dos tipos de castigos en condicionamiento operante: positivo y el negativo. Lo cual no tiene nada que ver con que le resulte agradable o desagradable al perro.

Castigo positivo y negativo en perros

El positivo es aquel en el que aparece un estímulo nuevo en el entorno que antes no estaba con el fin de disminuir un comportamiento.

Y el negativo es aquel en el que se retira un estímulo para conseguir el mismo fin.

castigo negativo perros

Algunos ejemplos en los que aplicar castigos negativos son los siguientes.

Si estamos jugando con nuestro cachorro y hace algo malo, como mordernos la mano, detenemos el juego.

Otro ejemplo sería trabajar con un Time-Out en el caso de que nuestro perro se suba a las visitas.

En este caso la interacción con las personas que entran en casa sería el estímulo que desaparece. Por tanto le negamos el acceso a las visitas una vez se sube.

Es evidente que no existe maltrato en ninguno de los dos ejemplos. Pero sí que queremos castigar al animal cuando haga algo mal.

NOTA: obviamente estamos dando por sentado que disminuye el comportamiento en ambos casos.

Si utilizamos castigo positivo se tiende a pensar que entonces sí se hace uso de la violencia, y esto no es cierto.

Un ejemplo es la Marca de Ausencia de Reforzador (MAR). Lo cual es sencillamente una indicación de que el perro no va a recibir un refuerzo.

En este ejemplo aparece un estímulo en el entorno para castigar la conducta. Pero como vemos este no tiene por qué implicar dolor o miedo.

Mitos sobre los castigos

Por desgracia estas afirmaciones suelen ser frecuentes y solo llevan a malentendidos y a perpetuar mitos.

Repasa la definición anterior de castigo y verás que lo único que tiene en común, independientemente de que sea positivo o negativo, es que el comportamiento vaya a menos.

La mayoría de dueños tienen dudas de si aplicar o no un castigo cuando su perro se porta mal.

No saben si esto puede deteriorar la relación y piensan que solo deberían usar el refuerzo positivo.

Este es otro mito bastante frecuente. O incluso afirmar, sin ningún pudor, que hace a un can miedoso.

castigos efectivos

Volvemos de nuevo a las afirmaciones sin sentido que consideran que implica maltrato animal y tiene un impacto emocional negativo sobre él.

¿Os acordáis del ejemplo del Time-Out?

Considerar que hacer eso deteriora la relación con un perro carece de toda lógica.

Porque alguno de tus padres te deje sin jugar a la consola por no haber hecho los deberes no hace que dejes de quererlos.

Y tampoco que un niño se haga miedoso.

Otra cosa es que cuando hagas uso de un castigo positivo golpees a un perro con la escoba, una barra de hierro o le des una patada.

Pero aunque eso haga que disminuya la conducta, directamente es maltrato.

Cuando no aplicar el castigo

Un situación en la que no se recomienda es cuando un perro no sabe cómo se debe comportar porque no le hemos enseñado previamente.

Supongamos que nuestro perro orina dentro de casa.

En vez de regañarle cada vez que hace pipi en casa le enseñaremos para que haga sus necesidades fuera mediante la educación en positivo.

Otro punto a tener en cuenta es que los castigos deben aplicarse justo después de que el animal haga el comportamiento.

¡Pero no horas después! Este error lo comenten muchas personas que cuando llegan a casa regañan a sus perros.

Nunca lo hagas en ese momento. No tiene ningún sentido y confundes a tu mejor amigo.

Volviendo a lo comentado anteriormente, seamos cautelosos a la hora de hablar de castigos y no lo confundamos con el abuso de la fuerza y el maltrato.

Justificar la violencia para reducir el comportamiento de tu perro es sencillamente inaceptable.

Castigar a tu perro: ¿sí o no?

Hay muchas personas que son totalmente contrarias al uso del castigo.

Lo cómico es que hacen uso del mismo sin ser conscientes de ello, lo cual es bastante grave si son profesionales del mundo del adiestramiento.

Si has conseguido que tu perro disminuya algún comportamiento, has castigado esa conducta. Seas o no consciente.

castigo positivo perros

Al escribir este artículo no estamos abogando por el uso del castigo en la educación canina.

Lo que defendemos es el conocimiento y desmitificar algunas ideas que por desgracia ganan terreno en el mundo del adiestramiento.

No contemplamos actuar desde filosofías y perspectivas sesgadas, sino desde la ciencia. Solo de esta forma actuaremos de una manera adecuada sabiendo lo que hacemos.

Opinamos que la mayoría de dueños deberían enseñar alternativas aceptables en cada situación para que su mejor amigo sepa cómo comportarse.

Es decir, basarse en la educación canina para enseñar a su perro. Para esto es muy útil el refuerzo positivo.

Utilizar exclusivamente el castigo para perros con el fin de erradicar un mal comportamiento no lo consideramos aceptable. ¿Tú qué opinas?